Epicuro, Epicúreos y el  Epicureismo en Roma Ampliar

Epicuro, Epicúreos y el Epicureismo en Roma

Si, como quieren los epicúreos, la infelicidad toma pie en falsas opiniones y fantasías erróneas, y la felicidad, por tanto, en la superación de unas y otras, si es así, convendrá poseer de antemano el týpos, la impronta de los principios y valores fundamentales que, en el caso de los filósofos, habrán de guiar la posterior reflexión y que, para el resto de los mortales, proporcionan una articulación rudimentaria del saber, necesaria para su transmisión más rápida y para ofrecer una mejor respuesta a los problemas e inquietudes de la vida cotidiana: "a menudo necesitamos de la visión de conjunto, y no tanto de la pormenorizada" (Ep. Hdt. 35). ¿Cuánto saber requiere la felicidad? ¿Cuánta filosofía es necesaria para lograr la paz del alma? En realidad, poca y fácil. Todos, viejos y jóvenes, deben filosofar: "nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma" (Ep. Men. 122).

 
 

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Mas Torres, Salvador

"Oh tú, el primero que pudiste levantar una luz tan clara del fondo de tinieblas tan grandes e iluminar los verdaderos bienes de la vida!, a ti te siglo, honor de la gente griega, y pongo ahora mis pies en las huellas que estamparon los tuyos, no tanto por deseo de rivalizar contigo, como por amor, pues ansío imitarte; porque, ¿cómo podría la golondrina retar a los cisnes? y ¿cómo los cabritos de trémulos miembros igualar en la carrera el ímpetu de fogoso corcel? Tú, padre, eres el descubridor de la verdad, tú nos das preceptos paternales, y como en los bosques floridos las abejas van libando una flor tras otra, así vamos nosotros a tus libros, oh ilustre, a apacentarnos de tus áureas palabras, áureas y dignas siempre de vida perdurable. Pues en cuanto a tu doctrina, producto de una mente divina, empieza a proclamar la esencia de las cosas, disípanse los terrores del espíritu, las murallas del mundo se abren y veo, a través del inmenso vacío, producirse las cosas". (Lucrecio, De la Naturaleza III, 1-17)

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